Desde el fondo de Javier

Vida: Muerte.
Música: Musa.
Musa: Confusa.
Amor: Sin fin.
Familia: abrázame.
Cocofunka: ¿Cómo se sienten hoy, eh?
Javier Arce y los de allá: sombreros y sacos.
Ídolos: ¡Despierten!
Muerte: Vida.
Costa Rica: Mi patria bendita.
Javier: Yo no me llamo Javier.

Una figura delgada y alta entra a escena. Apenas sube, los gritos de cientos de personas se dejan escuchar. Una voz fuerte y profunda empieza a cantar, parece que el escenario va a explotar por tanto excentricismo, pero así es este joven, de utilísima inspiración, quién se ha convertido en uno de los grandes de la música costarricense.

Hablo de Javier Arce, cantautor nacional. Sus ojos negros profundos hipnotizan, y su personalidad cautiva. Con su inconfundible “¿Cómo se sienten hoy?” hace encender a las almas que se congregan para disfrutar la música de la banda de la cual es parte, Cocofunka. Cada vez que dice esta frase, los jóvenes se vuelven locos.

Lo que lo motivo a hacer música fue una necesidad interna de expresarse y un amor al ritmo y a las ideas que juntos forman las canciones. Luego se lo unió la experiencia de hacer música en vivo y esa energía que produce”, confiesa este joven de 22 años.

Uno de sus grandes amores, Cocofunka, que se creó hace cuatro años, es un proyecto de seis amigos, que tocaban en bandas de colegio y se reunían a jammear. La idea desde el inicio fue innovar, bailar y brincar. Ellos se inspiran en la vida, en la muerte, en el dolor y en la alegría. “Todo nos inspira, basta respirar para estar inspirados. Nos inspira el paradigma de ser humanos”, comenta Arce.

Acaban de estrenar nueva producción: “Hacer Ecoo”, el cual es un proyecto maduro, que mezcla varios ritmos, como el Rock, Reggae, Funk, Blues, y Acid Jazz. El primer sencillo es “Siente”. 

Pero esta no es la única agrupación en la que este practicante de budismo canta. Él también forma parte de Javier Arce y los de allá, siendo la voz principal. En sus planes musicales para este año, está la consolidación de su banda con Santos Sitares (de Santos y Zurdo), Don Cairo.

 

Apoyo con esencia joven

En cada concierto que Cocofunka ofrece, se pueden observar muchos menores de edad, los que han sido de gran apoyo para estos músicos, y siendo así su público más fiel. Pero esto, además de felicidad, le da un sentimiento de presión a Arce, ya que sabe que es un modelo a seguir para muchos de ellos. “Cuando hicimos el EP o Elevarse no pensábamos en eso o sentíamos ese peso. Conforme pasó el tiempo y creció el grupo vimos nuestra influencia y poder en las mentes de la nueva generación y fue ahí donde decidimos darle muchísima importancia a hacer “Ecoo”, en su mensaje y lo que iba a fomentar”, aclara el estudiante del Tecnológico de Costa Rica (TEC).

También relata que es un honor ver y escuchar como los demás bailan y corean sus canciones, y  compartir con otras personas la música, que además es el puente que lo une todo, según él. El sentimiento de gratitud es incomparable, lo motiva a vivir y a concentrarse en el presente. Se siente realmente agradecido con su público.

En cada chivo que realiza junto a sus “amigos del alma”, como él mismo expresa, se puede sentir una energía pura y limpia, ¿pero cómo hacen para lograr esto? “¿Cómo hacemos? Solo Dios sabe, lo único que si intentamos es vivir el presente, el enfocar la mente en la música que se produce nota a nota sin pensar o distraerse durante un concierto. A esto es lo que llamamos música honesta pues no es contaminada por una mente que divaga”, comparte este cantautor.

¿Qué hace a “Cocofunka” diferente?

“Somos 6 seres humanos únicos como cada humano en el planeta. La diferencia la hace que cada uno pone su granito de energía, esa energía brillante y preciosa que tiene cada ser adentro y es única y diferente a las demás. Algo que si rescato: nos gusta sentir la locura mientras hacemos música y eso hace pues que…. Sucedan cosas inesperadas en los conciertos a diferencia de los de otros grupos. Muchos “¿qué diablos?” y “¿qué le pasa a ese mae?”, comenta entre risas Arce.

A partir de Junio saldrán de gira por varios  países latinoamericanos. Ya hay 15 fechas confirmadas y siguen negociando más.

Entre tanto compromiso y trabajo, Javier encuentra tiempo para su familia y amigos, gracias a la práctica del Budismo, y nunca se pone a pensar que no logrará pasar momentos con ellos. “Es solo cuestión de organizarse y los más importante, vencer la pereza”, aconseja el cantante.

Ja

Llama a su público y a los políticos a buscarse a sí mismos. “¿Cuál era su rostro antes de que sus padres nacieran?”, estudia el cantautor.

“Quiero llegar hasta principio del fin con mi música”, finaliza Arce, con una sonrisa y mirada placentera. Y es que no hay duda de que este joven herediano y amante de Jorge Debravo tiene un futuro provechoso. 

Una dicha haber nacido aquí

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En Tilarán crecí, en Tilawa sobreviví.
Me toma unos segundos continuar, ya que esta será una carta a “corazón abierto”
Sí, me desnudaré, desnudaré mi alma.
Nací un 25 de noviembre del 92.
Mis dos hermanos, Geovannie y Gustavo se pusieron como locos al saber que era mujer.
Y mis padres igual.
En Tilarán conocí a mis dos mejores amigas.
Aquí aprendí a andar en bicicleta, y a hablar.
Aquí fue donde sufrí de acoso sexual durante mi infancia. Aquí fue a donde aprendía a levantarme, y jamás dejar que los demás me afectaran para mal.
Aquí fue donde mi mamá aprendió a ser fuerte, y supo que era toda una leona.
Aquí fue donde mi papá tuvo que tomar grandes decisiones: el alcohol o su familia.
En Tilarán Geovannie conoció el amor y el desamor.
En Tilawa Gustavo conoció el mundo de las amistades.
Tilarán en lengua Malekú significa Tilawa, es decir, agua y viento.
Todo el que ha venido y vive acá, sabe que no se pueden usar sombrillas, vestidos, ni enaguas.
Tilarán es mi hogar, aunque aquí me he pegado tremenda lloradas.
En Tilarán murió mi abuelo, pero en Tilarán conocí a mi sobrina.
Mi mamá dice que desde que estoy en su vientre es que sufro de acoso sexual.
Yo digo que es desde que tengo 10 años.
A esa edad es cuando las mujeres empezamos a desarrollarnos.
A esa edad, es que los viejos enfermos (pero consientes de eso) es que empiezan a abusar de las niñas (tanto sexual, como psicológicamente).
En Tilarán fue que sufrí de acoso sexual de parte de un vecino cabrón de 70 años.
En Tilarán fue que mi familia me defendió.
Pero en Tilawa aprendí que hay que seguir adelante, y luchar por lo que uno quiere.
Pero en Tilawa aprendí que las escusas no sirven, no existen.
Por estas “sencillas” razones es que no creo en el PANI, por las palabras que me dijo una de sus psicólogas cuando tenía 11 años: “No se puede hacer nada en contra del señor, ya que él no ha abusado de usted, él no le ha tocado su vagina o sus pechos”.
Eso fue hace ocho años, y esa hijueputa frase la sigo teniendo presente todo el tiempo.
Fue en Tilarán donde dejé de creer en el PANI.
Fue en Tilarán donde aprendí que algunos piensan que ser acosada sexualmente no duele, ni te marca. Fue aquí donde me dije que tenía que estudiar psicología, y ayudar a todos por igual.
Pero fue en Tilarán donde igualmente aprendí que no todos van a ser iguales, unos te ayudan, otros no.
El domingo llegué a Tilawa. Hoy en la mañana me llamó mi mamá, que tiene dos semanas de operada, para que la fuera a topar.
Me alisté rápido y salí hasta el portón de mi casa, cuando alcé la mirada, a los 75 metros venía el hombre que marcó, pero NO arruinó mi infancia. En ese momento, inconscientemente, me devolví a la casa. No podía abrir la puerta. Me fui hacia el cuarto de coser de mi mamá, me fijé por una rendija, y esperé a que el viejo pasara.
Esperé dos minutos, y salí en busca de mi mamá. No le conté lo sucedido, pero fijo sé que va a leer esto.
Ahora, ya acá sentada frente al Lago, y escuchando a Sinatra, es que empiezo a recordar de esa infancia, no tan buena. Porque claro, también tuve una linda infancia, porque me exigí que haría de cuentas que esto NUNCA había sucedido, y ha funcionado.
Pero no la he superado, y sé que no la voy a suceder, porque se va a hacer presente en algunos momentos, pero para recordarme de que si pude superar eso, puedo superar cualquier cosa.
Igualmente es aquí en Tilarán donde me reencuentro con mi felicidad y tranquilidad.
Es aquí en Tilarán donde lloro de tristeza y alegría.
Y sí, es aquí donde les escribo lo que pocos saben de mí.
Y es aquí donde encuentro la paz para poderlo escribir.
Lo que más me duele, no fue lo que me pasó a mí, sino lo que ese viejo le hizo a una vecina. También tenía diez años cuando empezó a acosarla
¡Sorpresa! La “justicia” tampoco hizo nada, porque Eladio decía que estaba loco, y decía no saber de lo que estaban hablando.
Me duele porque sucedió el año pasado, y yo no hice nada para ayudar a la niña, y cuando tomé el valor para hacerlo, ya se había ido junto con se familia del barrio.
¡Qué rabia!
Desearía que en este país hubiera más fuerza en las leyes de delitos sexuales.
Desearía ser fuerte y poder ayudar a los demás que han pasado por esto.
Y es Tilarán donde me empiezo a conocer.
Fue aquí que mi papá me inculcó el amor por la lectura y la escritura.
Fue aquí donde vi la pasión de mi papá por el fútbol y la política.
Fue aquí donde decidí que quería estudiar periodismo.
Fue aquí donde me regalaron mi primera cámara.
Es aquí donde decidí escribir esto, en Tilawa, Tilawa, Tilarán.

¿Soy sirena o ballena?

Hace unos tres meses aproximadamente leí una publicación que decía ¿SIRENA O BALLENA? la cual, inmediatamente llamó mi atención. “¿De que se trata esto?”, me pregunté.

La sociedad nos ha “enseñado” (o dictado), que las sirenas son seres hermosos, que para que seas deseada, tienes que “parecerte” a una de estas criaturas, ser delgada, abdomen plano, cabello hermoso. Y obviamente, cuando estaba niña, jugaba a ser Ariel, la sirena creada por Disney.

Como muchas mujeres obesas, también me hubiese sentido  mal si me  llamaran ballena, pero esto cambio luego de haber leído esta reseña.

Soy una persona gorda (como me cuesta acostumbrarme a esta palabra), pero poco a poco me he sentido mejor con mi cuerpo, aceptándome tal como soy.

Soy pequeña, gorda, blanca como la leche, y con solo estar cinco minutos bajo el sol, me quemo, pero soy feliz, la respuesta que dio está persona desconocida me ha ayudado a aceptarme. Las personas tienden a criticar o burlarse del “diferente” . “Y además, ¿quién querría a su lado una chica que huele a pescado? Sin lugar a dudas, yo prefiero ser una ballena.” 

Muchos programas de televisión, nacionales e internacionales, solo presentan a personas “hermosas” (refiriéndome a lo físico), y se olvidan de la humildad y la inteligencia. El físico no lo es todo.

Prefiero ser una ballena, ya que siempre estaré rodeada de mis amigos y familia,  y estos animales si existen, las sirenas no.

Si tienes problemas porque te han llamado ballena, o te sientes mal con tu cuerpo, te invito a abrir los ojos, y mirarte en el espejo, y verás lo hermosa, lo inteligente y bella que eres.

DEFINITIVAMENTE SOY FELIZ SIENDO UNA BALLENA.

http://elpayanes.wordpress.com/2012/01/09/imagen-de-una-hermosa-mujer-sirena-o-ballena/